La demanda mundial de productos agrarios puede llegar a duplicarse en la segunda mitad del siglo XXI. El rápido crecimiento poblacional demanda un suministro alimentario mayor al que se pueda dar respuesta con una mayor producción agraria. Esto se puede conseguir a través de dos formas: aumentando la productividad de los cultivos sin destinar más tierras a la agricultura o expandiendo los campos de cultivo para incrementar la productividad.
Debido a que la tierra disponible para la agricultura es limitada, se prevé que en torno al 90% del crecimiento futuro productivo vendrá dado por el incremento de la productividad, mientras que sólo un 10% vendrá por la expansión de la superficie cultivada. Para analizar este reto se ha elaborado el estudio ‘The High Value to Society of Modern Agriculture: Global Food Security, Climate Protection, and Preservation of the Environment’ (El alto valor de la agricultura moderna para la sociedad: seguridad alimentaria mundial, protección del clima y preservación del medio ambiente).

El estudio analiza los beneficios ambientales del incremento de la productividad de los cultivos frente a la expansión de los mismos. Valora también los beneficios sociales de la agricultura moderna, sin dejar de lado los beneficios ambientales. Un análisis basado en la experiencia y necesidades de la Unión Europea. El estudio concluye que los beneficios ambientales del crecimiento de la productividad son muy superiores a los beneficios económicos directos de la expansión de la superficie productiva.

MÁS INFORMACIÓN: The High Value to Society of Modern Agriculture: Global Food Security, Climate Protection, and Preservation of the Environment